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El dragón amarillo de los cítricos

La devastadora plaga citrícola conocida como dragón amarillo, citrus greening o huanglongbing (HLB) -por su origen asiático- amenaza con reducir drásticamente buena parte de la producción naranjera en grandes zonas de México, Estados Unidos y algunos países de centroamérica en los próximos años. Las autoridades de estos países han tomado cartas en el asunto ante la nueva propagación de una enfermedad muy destructiva cuya área de influencia alcanza a los principales estados citrícolas mejicanos como Tamaulipas, que prevé perder 230.000 toneladas en el próximo lustro. Eso supone el 50% de su cosecha anual. Junto con Veracruz y Michoacán, es una las principales zonas naranjeras en un país que supera a España en cosecha global al ser cuarto del mundo en cítricos tras China, Brasil y Estados Unidos.

Esta plaga ha causado la muerte de más de cincuenta millones de plantas en China, tres millones en Indonesia y diez millones en África en los últimos años. Es considerada como la más destructiva debido a la severidad de los efectos, rapidez con que se dispersa y porque afecta a todas las especies de cítricos. En el caso del estado norteamericano de Florida, en los últimos años su producción naranjera se ha reducido a la mitad al pasar de 300 a 130 millones de cajas, sobre todo por la citada enfermedad, aunque también por la transformación del campo en suelo urbanizable dado su boom inmobiliario.
El dragón amarillo afecta a las cosechas citrícolas de todo el mundo, si bien es inexistente en la citricultura mediterránea. Por tanto, los grandes países productores del mundo: China, Brasil y EE UU no están exentos de este problema.

Sin protocolo en la UE
AVA-Asaja censura que, pese a estar declarada como enfermedad de cuarentena, no exista un protocolo de actuación en la UE para frenar su propagación. Además, lamenta que las investigaciones desarrolladas se realicen de forma aislada y no exista una financiación comunitaria para un programa específico. Para evitar el acceso de esta enfermedad o del insecto vector -advierte AVA- habría que extremar la vigilancia, ya existente en Canarias y Madeira, y asegurarse que todo el material vegetal que pudiera entrar de las zonas afectadas (varetas para injertos o plantones) tuviera el pasaporte fitosanitario en regla y pasase antes de entrar en circulación por las estaciones de cuarentena existentes.

Transformación del campo en EE UU

La situación en Estados Unidos también es preocupante. La enfermedad entró en Florida, donde causa estragos porque cada año se va acercando más a la segunda región productora más importante: California, pues allí ya se ha detectado el insecto vector (el psílido). En Florida los gastos derivados del tratamiento de la enfermedad -para atenuarla, no para erradicarla- suponen un aumento de los costes de entre el 35 y el 50%. En ese sentido, se han tenido que arrancar y replantar millones de árboles y lo peor es que la enfermedad ataca más a los árboles más jóvenes. El sector debe financiar el coste de la inspección de las autoridades y los nuevos fitosanitarios. En ese sentido se estima que la pérdida de productividad (entre 7 y 10 años un huerto puede ser ya totalmente improductivo), según los expertos, obligará a una reconversión multimillonaria de todos los viveros.

Respecto a las pérdidas se estima que en todo el mundo pueden existir ya más de cien millones de árboles enfermos. Según el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA),los daños serían irreparables si llegara esta enfermedad a la citricultura valenciana, pues no existen métodos de control, especies o árboles resistentes. Las investigaciones en EE UU, que dedica decenas de millones de euros cada año a la investigación, se dirigen en un único sentido. Tras secuenciar el genoma del insecto y avanzar en la de varios cítricos trabaja en nuevas variedades resistentes a la enfermedad. Además analiza la posibilidad de producir árboles transgénicos resistentes a la bacteria. j. l.z. valencia

Fuente: Levante
Fecha de publicación: