Los agricultores y los representantes de los consumidores se han unido por una causa común: pedir a la Comisión Europea que cambie la normativa sobre el etiquetado para que sea obligatorio que se especifique el origen del producto. En España esto es voluntario, lo que "genera confusión y da pie a posibles fraudes", denuncian la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) y la Unión de Pequeños Agricultores (UPA).
Ambas organizaciones se han aliado con sus homólogos de otros cinco países europeos (Italia, Francia, Grecia y Polonia) para pedir más transparencia en las etiquetas. Esperan recoger entre todos más de un millón de firmas en un mes en Europa y llevar la petición a la Comisión Europea.
Actualmente sólo es obligatorio especificar el origen en la etiqueta en el caso de los productos frescos. Por ejemplo, un manojo de brócoli. La cosa cambia si éste está troceado y metido en una bolsa de plástico. Esta leve modificación, que tiene más que ver con el empaquetado que con el procesamiento del producto, ya permite no tener que revelar de dónde viene el alimento.
Esto da lugar a acciones engañosas en productos que apenas se han cocinado o procesado. También en los que han sido envasados. Unos espárragos, por ejemplo, que "se envasan en un tarro con una imagen que evoca a Navarra pero que en realidad vienen de Perú o de China", señala Enrique García, portavoz de OCU.
"Como no se especifica el origen, se genera confusión", denuncian. A veces pone "envasado en" o "distribuido por" y es aquí donde se confunde al consumidor, poniendo el lugar donde se ha manufacturado pero no el sitio de donde proviene la materia prima.
Como recuerdan desde la OCU, casi seis de cada 10 consumidores considera que saber el origen del producto es determinante para decidir si lo compran o no. Si el espárrago no es navarro, igual desisten, o buscan uno que sí lo sea.
En este caso concreto del espárrago, desde la IGP Espárrago de Navarra señalan que ellos sí tienen una normativa específica de etiquetado que obliga a marcar el origen de la materia prima, aunque reconocen que " a veces el diseño de la etiqueta o la marca inducen a pensar que se trata de un espárrago de Navarra y por eso el consumidor no busca el origen marca en la etiqueta".
"En España los procesos de calidad son impecables, producimos buenos alimentos y seguros, lo que queremos es que haya más transparencia", ha señalado Montse Cortiñas, vicesecretaria general de UPA, que cree que establecer el origen es bueno para el consumidor pero también para el agricultor, pues "se pone en valor el producto".
Si consiguen las firmas y van a la Comisión Europea, podría pedir un cambio en la normativa del etiquetado. Esto, insisten, "no es tan caro, pues bastaría con imprimir en tinta el lugar de origen", sin necesidad incluso de tocar la etiqueta.
Fuente: elmundo.es