La falta de regulación del sector del coco en Costa de Marfil ha llevado a descuidar la producción, con la consiguiente disminución constante de la superficie cultivada y problemas de abastecimiento para los exportadores. Sin embargo, según la exportadora marfileña Beugré Marie-Nadège, este problema está en vías de resolverse, ya que el gobierno de Costa de Marfil ha tomado cartas en el asunto recientemente.
Marie-Nadège describe un sector caótico hasta la última temporada. "A diferencia del mango, el café, el cacao o los anacardos, no teníamos ningún organismo regulador para los cocos. No existía un precio de referencia en la explotación, y los precios de exportación variaban de un exportador a otro sin una base coherente. También teníamos un gran problema con los compradores de los países vecinos, que creaban una competencia desleal en precios y calibres. Mientras que un exportador marfileño que pagaba impuestos compraba cocos a 0,15 euros, ellos los compraban a 0,19 euros y los vendían a un precio más alto en su país. Teníamos grandes dificultades para abastecernos de cocos de gran calibre, es decir, de al menos 400 g, ya que los compradores regionales se llevaban todo lo que llegaba a 200 g".
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"Este desorden ha restado atractivo al sector, en beneficio de otros cultivos como el cacao, el café y la palma aceitera, que están mejor organizados. Asistimos, pues, a la destrucción de las plantaciones de coco, agravada por el crecimiento urbanístico", prosigue la exportadora.
Según Marie-Nadège, el gobierno marfileño, en colaboración con los exportadores y las partes interesadas del sector del coco, ha tomado cartas en el asunto. "En febrero, el Consejo de Ministros adoptó una ordenanza que amplía el alcance de la Ley N ° 2017-540, extendiendo las normas relativas a la regulación, el control y el seguimiento de las actividades en los sectores del caucho y la palma aceitera al sector del coco. El Consejo del Caucho y la Palma Aceitera están ahora llamados a la elaboración y aplicación de un programa de producción agrícola que garantice el cumplimiento de las normas de calidad, desarrollando un mecanismo de fijación de precios justos para cada eslabón de la cadena de valor y promoviendo la industrialización del sector del coco".
Como reflejo de su determinación de proteger y reforzar el sector, Costa de Marfil también se ha adherido a la Comunidad Internacional del Coco (CIC). "Costa de Marfil es el segundo país africano que se adhiere a esta organización intergubernamental. Esto es importante para nosotros, ya que la CIC desempeña un papel fundamental en el desarrollo sostenible del cultivo del coco, al tiempo que promueve el comercio y la innovación tecnológica en el sector", afirma la exportadora.
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Los efectos de estas medidas no tardarán en hacerse patentes, según la exportadora, que concluye: "Pronto, con la restricción del vertido de cocos a los países vecinos, habrá más oferta para los exportadores, lo que aumentará el volumen de las exportaciones y el valor añadido para las empresas marfileñas y la economía nacional. Se espera que los precios a pie de explotación, que ahora están bajo la autoridad del Consejo del Caucho y la Palma Aceitera, sean justos, razonables y asequibles para todos los exportadores. Esto también nos permitirá aumentar la superficie y permitirá a los exportadores lograr una mejor integración al tener su propia producción".
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