Brasil ha emergido como uno de los principales exportadores de jengibre, y el estado de Espírito Santo representa más del 90% de la producción destinada al mercado internacional de jengibre fresco.
En 2024, Santana Ginger, una empresa familiar con más de dos décadas en el sector, centró su estrategia en el mercado europeo, con destinos principales como Países Bajos, Francia, Italia, España, Polonia, República Checa y Portugal. "Toda la mercancía de gran volumen llega a Países Bajos, que es el mayor importador de jengibre de Europa", explica Patrick Santana. Para 2025, la empresa busca expandirse a Estados Unidos, un mercado atractivo pero con retos logísticos y de competencia. "La mayor parte del jengibre en Estados Unidos llega a Miami, Filadelfia y Nueva York, desde donde se distribuye al resto del país", señala Santana.
© Santana Ginger
Brasil no está solo en esta industria. La competencia con Perú y China es fuerte, especialmente con este último, que domina la exportación global del producto. Sin embargo, cada país ofrece un jengibre con características distintas. "El jengibre peruano es más pequeño, delgado, del grosor de un dedo. El jengibre chino, por su parte, tiene una piel opaca y una tonalidad más amarilla", explica Santana. "Nuestro jengibre brasileño se destaca por su tamaño, su piel brillante, lo que lo hace más atractivo en ciertos mercados".
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El 2024 trajo altibajos en los precios del jengibre. "Fue un año muy bueno para los productores, con precios altos y márgenes interesantes", comenta Santana. Sin embargo, las condiciones cambiaron cuando la oferta global aumentó y la demanda no pudo absorber la cantidad de producto disponible. "Cuando el mercado está en su temporada alta, los precios suben, pero en 30 días, que es lo que tarda el jengibre en llegar a Europa, la situación puede cambiar", explica.
Los costos de producción y exportación también han sido un factor relevante en la rentabilidad. "El costo del producto que salió de Brasil fue muy alto, pero el mercado bajó los precios debido a la sobreoferta de China y otros países", señala el exportador.
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El cultivo de jengibre en Brasil tiene características únicas. Es manejado por comunidades agrícolas tradicionales, muchas de ellas en su segunda o tercera generación. "Es prácticamente orgánico, con mínimo uso de productos químicos y un manejo artesanal", afirma Santana. Sin embargo, este tipo de cultivo requiere rotación de tierras, lo que supone un reto logístico y productivo.
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Las expectativas de crecimiento para 2025 son positivas. "Esperamos un aumento en la producción de entre un 10% y 20%", estima Santana, aunque reconoce que las condiciones del mercado internacional seguirán marcando la pauta.
© Santana Ginger Para más información:Patrick Santana
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