Hoy aún hay un río andaluz en alerta amarilla como consecuencia de las tres semanas de lluvias consecutivas de marzo, y es el río Guadalete a su paso por la Barca de la Florida, en Cádiz. La provincia ha sido uno de los territorios españoles con una mayor precipitación acumulada en los primeros 20 días de marzo, lo que ha elevado las reservas de agua por encima de un 56%; aunque, en el otro lado de la moneda, el agua constante —muy necesaria tras dos años de sequía— ha dejado un fuerte impacto en muchos cultivos que en este mes estaban en crecimiento, como las patatas.
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"Tras las intensas lluvias que hemos experimentado en la provincia de Cádiz, en algunas áreas todavía se puede observar gran cantidad de agua infiltrada, especialmente en terrenos con drenaje deficiente y con terrenos más compactados", explican desde la Cooperativa Virgen del Rocío. "Sin embargo, en otras fincas, se ha comenzado a notar que la tierra está absorbiendo el agua acumulada poco a poco".
"Esto es un buen indicativo de que el suelo está recuperando su capacidad de infiltración, lo que podría ayudar a prevenir problemas de encharcamiento a largo plazo. Es importante seguir monitoreando la situación para evaluar el impacto en los cultivos y tomar las medidas necesarias para asegurar una buena cosecha".
En general, las lluvias pueden afectar el crecimiento de los tubérculos, especialmente con lo excesivas que han sido, ya que pueden provocar problemas como la pudrición de las raíces o enfermedades de carácter fúngico, explican. "Ese encharcamiento que genera problemas de asfixia radicular mermará notablemente las producciones de nuestros campos de patata, y todo ello, a pesar de que las patatas están sembradas en suelos arenosos, como los de la provincia de Cádiz, y que suelen tener un buen drenaje".
"La realidad de la producción final que nos encontraremos en estas próximas semanas, con la aparición del sol y con la subida de temperaturas, generará un mayor perjuicio a los campos de patata. El estado fenológico en el que se encontraba el campo en el momento de las fuertes lluvias también nos indicará la previsión final de ese cultivo".
La evolución de los cultivos será monitoreada en las siguientes semanas, ya que la situación del cultivo en tierras arenosas puede ser un poco complicada, pero hay algunos aspectos técnicos que pueden ayudar a controlarla. "Las tierras arenosas tienen un buen drenaje, lo que puede ser beneficioso para evitar el encharcamiento, pero también tienden a retener menos humedad y nutrientes. Para mejorar la situación, es importante implementar prácticas de manejo adecuadas, para aumentar la retención de nutrientes y para aportar inputs que ayuden a mitigar el estrés sufrido por la planta".
"Además, el riego controlado puede ser clave para asegurar que las plantas reciban la cantidad adecuada de agua y nutrientes necesarios durante el resto periodo de crecimiento para llegar a buen término en su recolección final", continúan.
"Si se gestionan bien estos factores, es posible que la situación del cultivo en tierras arenosas se pueda controlar de manera más efectiva hasta el periodo de recolección, pero la realidad actual de los campos de patata en nuestra zona no es para nada favorable y se prevé una situación final muy complicada para tener éxito en la recolección final".
Para más información:
Patatas de Sanlúcar
Cooperativa Agraria Virgen del Rocío
C/ Central, 28, 11549
La Algaida, Cádiz
https://patatasdesanlucar.com/